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04
05
2016

Nutrición para deportes de Montaña

La montaña es el escenario donde desarrollaremos las actividades deportivas; y cuenta con un ambiente distinto al que estamos habituados a vivir.
Temperatura, presión atmosférica, humedad relativa son algunas de las tantas variables a las que nos deberemos adaptar, utilizando para ello los conocimientos relativos a estos cambios y técnicas que permitan optimizar nuestras energías.

El conocimiento de los aspectos fisiológicos que se alteran en el hombre sometido a la altura y a variaciones extremas de temperatura está íntimamente ligado con las técnicas de alimentación en condiciones extremas.

En cualquier actividad deportiva y en la nuestra también existe un aumento considerable de las necesidades energéticas derivadas de una mayor actividad física.

Se considera que una persona adulta requiere alrededor de 1600 cal/día para mantener su nivel de metabolismo basal normal (gasto de energía en condiciones estandarizadas de reposo) esta misma persona requiere una cantidad mayor de calorías para una actividad sedentaria (trabajo de oficina): alrededor de 2500 cal/día.

En montaña las tablas de consumo calórico son sólo una idea aproximada del consumo energético, ya que estos consumos tiene una influencia multifactorial al depender del nivel físico y técnico del deportista, del terreno (llano, pendiente), peso, intensidad del esfuerzo, temperatura, viento y otros factores que le dan un gran margen de variabilidad.

En general, las actividades que movilizan más grupos musculares importantes y que se realizan en terrenos con pendiente requieren mayor gasto energético que las que movilizan pocos grupos musculares o que se realizan en terreno llano. Estas actividades suelen realizarse en situaciones de frío que aumentan aún más el consumo de calorías.
La sola revisión de la cantidad de calorías que intervienen en la actividad deportiva es ya un ejemplo de la importancia que tiene el conocimiento de las técnicas adecuadas de alimentación. En el ámbito dietético se debe atender a los diferentes balances de sustancias del organismo, el balance hídrico es uno de los más importantes dada la facilidad con que se puede producir una deshidratación en los deportes de resistencia realizados en la montaña.

También es de consideración el balance energético (glúcidos y lípidos), el estructural en que destaca el proteico, el balance de macroelementos, microelementos así como vitaminas. Cabe destacar que un balance negativo puede producir un descenso del nivel deportivo y un deterioro de la salud.

El funcionamiento del organismo depende de la producción de energía, la que proviene de nuestras reservas y/o de los alimentos que ingerimos. Las principales reservas de energías están localizadas en el tejido adiposo, el tejido muscular y en el hígado. Las reservas de ATP y creatinín fosfato muscular son muy escasas, lo que no resta importancia biológica, pues permiten reacciones muy rápidas en esfuerzos deportivos cortos o en situaciones de peligro. Las reservas de glucógeno muscular permiten esfuerzos de más larga duración.
También se utilizan durante el esfuerzo las reservas hepáticas de glucógeno y se movilizan las grasas.

En esfuerzos de baja intensidad la movilización de grasas es mayor que en esfuerzos de alta intensidad en los que el organismo recurre a un combustible de rendimiento superior: glucógeno.

Autor: Matias Balsells

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